Las Majas de la calle Amores (y las de Hinojos, Huelva)

Las Majas de la calle Amores (y las de Hinojos, Huelva)

En el hermoso mundo de la perfumería eterna todo parece tener su motivo, un motivo bello, un motivo romántico, un motivo de bravura, de libertad, de lucha.

Tiene mucho sentido, por ejemplo, que los perfumes, las talqueras, los jabones de la legendaria Maja de España se elaboren actualmente en la calle Amores de Ciudad de México. Y así sucede tras haber adquirido la no menos fantástica casa Grisi los derechos, las fragancias y las texturas de esos productos aún tan sorprendentes y tentadores. Y se los compró a la no menos poderosa Puig.

Los orígenes de la compañía azteco-italiana se hunden en tiempos tan lejanos como 1860, año de la llegada al país de los dioses emplumados y el cacao, de un médico italiano, José Grisi, que pronto formularía el mítico Emplasto Monópolis , el cual causaría sensación en la Exposición de París de 1899 pues, ante el asombro de los galenos de medio mundo, curaba todo tipo de heridas, “picaduras de animales ponzoñosos, erisipela, úlceras, llagas, golpes, quemaduras y, en general, infecciones generadas en la dermis”. Fue el primer producto creado en México que se exportó a Europa y Estados Unidos.

Grisi, 1863. Maja de España, 1918. El artista, intelectual, hombre de negocios y mecenas Esteban Monegal, fundador de Myrurgia, se inspira en la figura de la bailarina Tórtola Valencia para crear el jabón y el perfume que por los tiempos de los tiempos para mucho extranjero, para tantos viajeros, será uno de los grandes símbolos de España. Encarga a los Hermanos Porta la realización del primer dibujo de la bailarina, engalanada de rojo y faralaes que se convertiría en emblema de la marca. Tórtola era mujer bravísima, de rompe y rasga. Hija de catalán y andaluza, emigró con sus padres a Londres en 1885. Llegó a ser en la danza tan libre y salvaje como la Duncan. Estudió los bailes de África, Arabia y Oriente. Tuvo amantes que regían imperios. Dijeron de ella que era la reencarnación de Salomé. La admiraron por igual Emilia Pardo Bazán que Pío Baroja. Fumó opio, se inyectó morfina, fue budista, vegetariana. Luchó contra la tortura que representaba el corsé para el cuerpo y el alma femenina. Republicana, modernista y sensual murió en 1955 pero vivirá por los siglos de los siglos en los jabones, los frascos y las polveras de Maja España.

No es de extrañar, no, que cuando Grisi (dos webs inmportantísimas a descubrir y leer, grisi.com y biosaludecologia.es; esta última un homenaje absoluto a productos hechos con aloe vera y a cremas de nombres tan magníficos como Concha de Nácar…) adquiere la marca el Destino, los Dioses, el Mito hagan que tanto las fragancias más eternas como las destinadas a las majas de este siglo XXI (esos ‘Body splash’, esos jabones de turquesa, de azahar y ciruela, esas ‘brisas’ afrutadas, y florales pero ; también urbanas y cosmopolitas, esas aventuras sensoriales, olfativas de la colección Escape) se sigan preparando en una calle llamada… Amores.

Majas de ayer, hoy y mañana. No son menos bravías a la vez que dulces, rompedoras y carismáticas las mujeres que desde 1903 trabajan en la fábrica y la empresa Instituto Español, conocida, entre tantísimos productos por su agua de colonia concentrada Gotas Frescas, cuya versión infantil tiene un bajísimo porcentaje de alcohol y por sus notas olfativas de bergamota y mandarina junto el aroma de rosas y lirios del Valle es utilizada por más de una boutiqure como ambientador natural y seguro.

El Instituto fue creado en 1903 en Huelva tras llegar sus visionarios fundadores a un acuerdo con el Ayuntamiento de Hinojos, ese pueblo cuya marisma es refugio de cientos de aves y donde vive el lince ibérico. Firmaron u contrato y se estrecharon las manos: así pasaran los tiempos, trabajarían allí las mujeres del lugar.

El Instituto Español mantiene aquel compromiso, no solo patrocina al Sporting Huelva Femenino de Fútbol y a la regatista olímpica Blanca Manchón sino que está comprometido con los Bancos de Alimentos andaluces. Todo ello mientras sus investigadoras siguen imaginando y formulando geles, aceites y lociones de coco, limpiadores de manos higienizantes y perfumes de violeta o frambuesa dulce,

De Hinojos a México, ¡cuántas Majas entre los océanos!